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Fase Visual

Se observa la limpidez y el color (intensidad, matices, transparencia). El aspecto del té dice mucho sobre él, el color es el primer contacto, y su aspecto nos debe invitar a beberlo. La intensidad del color da una idea más precisa del cuerpo del té y de su estructura tánica. Si el color es fuerte, profundo y concentrado, existen muchas posibilidades de que el té sea también fuerte, recio y rico en sustancias tánicas, por el contrario, si el color es débil, el té será seguramente ligero de cuerpo y más corto en boca, lo que no impedirá en absoluto que sea agradable, rico, sin defectos y que defienda a la perfección una tipología concreta.

El color tiene múltiples matices que nos indican el grado de oxidación del té o nos hablan de procesos de producción. El amarillo verdoso de los tés verdes japoneses nos lleva a su proceso de vaporización. En cambio, los verdes chinos que han pasado por el tostado adquieren tonalidades más cobrizas y hablamos de oro viejo, cobre o amarillo pálido.

La limpidez mide la presencia de partículas en suspensión en un té. No hay que confundirla con la turbidez, que es consecuencia de una mala conservación, o de estar utilizando hojas viejas y rotas. Si analizamos la limpidez determinaremos si un té es brillante, limpio, transparente, mate, opaco, sucio, apagado, turbio, etc. La limpidez la transparencia y el brillo son cualidades adecuadas para los tés blancos, verdes y oolongs, en el caso de los negros y rojos se pueden encontrar límpidos que no sean excesivamente transparentes, ya que la transparencia depende del grado de intensidad de su color.

Los colores del Té